Productividad

Cómo superar la procrastinación añadiendo propósitos a tu trabajo

Vencer la procrastinación

Descubre una fórmula sencilla y muy poderosa para aumentar tu productividad y reducir la procrastinación gracias a los propósitos.

Está Gabriel sentado frente a Negan en una oscura caseta de obra. Afuera, cientos de caminantes golpean paredes y ventanas tratando de abrirse paso. El malo y el supuesto bueno (a mí nunca me han caído bien ninguno de los dos) mantienen una de esas conversaciones que se tienen justo antes de morir.

¡Hola de nuevo! ¿Cómo estás? ¿Qué tal te va todo? Ya, jo, lo siento. Menudo cacho spoiler estarás pensando. ¿Verdad? Antes de que me mates… ¿y si no es verdad lo que digo? ¿Y si me lo invento? Así mantienes la intriga de si mi spoiler es verdad o no. ¿No crees?

Lo siento de veras, pero es que … ¡me venía que ni pintado! Porque hoy, saliéndome un poco del tema del Marketing, quería contarte una de las herramientas más fáciles de usar y más efectivas que tengo para evitar la procrastinación y motivarme más ahora que trabajo por cuenta propia.

Se trata de los propósitos o, como yo lo llamo, “el para qué”. Vamos a por un post rapidito de leer, fácil de comentar, chachi de publicar. ¿Te apetece?

El poder del para qué en la realización de tareas

Gabriel cuenta a Negan su historia, cómo se veía perdido, sin rumbo y sin esperanza hasta que esa sensación cesó. Mantienen un debate sobre el bien y el mal y sobre la muerte y Gabriel, con sus rollos típicos, dice: “no tengo miedo a morir. Lo que me preocupa realmente es que mi muerte no sirva para nada. Pero ahora sé cuál era mi propósito, estar aquí contigo. Estoy en paz”.

Sé que te debe parecer un poco tonti-motivation de eso que está tan de moda últimamente pero que sepas que yo no soy nada de ponerme delante del espejo a decirme “ey, Vic, tienes pelo” pensando que la afirmación lo hará realidad. No. Yo soy más de decirme “Ey Vic, a pesar de tu alopecia estás guapo men”.

Sin embargo, con la rutina de tener propósitos, he de reconocer que su impacto ha sido brutal en mi día a día y mi forma de trabajar, llegando incluso a reducir mi nivel de estrés y hacerme mucho más productivo.

Algunas ventajas de tener tus propósitos

Entre otras, tener propósitos tienes muchas ventajas. Vale, no es cosa de que suene la música y todo te vaya bien, no es magia, pero funciona.

  • Tomas consciencia de que lo que estás o vas a hacer tiene un significado. En ese momento, dejas de tener fe en que estás haciendo algo por algo y lo crees de verdad. Ahí, la procrastinación sufre un duro golpe.
  • Pones énfasis en el aspecto positivo del trabajo. Dejas de “hacer algo porque tienes que hacerlo”. Pones énfasis en el aspecto positivo de lo que vas a hacer ya que te traerá consecuencias positivas.
  • Aumentas tu sentido del progreso y avance. Sumar propósitos y mini-objetivos y tener consciencia de ellos te ayudará a disfrutar de ese sentido del avance, de ver cómo vas creciendo.
  • Evitas caer en la desidia de la rutina. Gracias a ese sentido, sales de la rutina y tu motivación crece como la espuma. Cucha, de verdad de la buena. Cambias un “me levanto y trabajo porque debo” por un “hoy estoy haciendo historia en mi vida”. ¿No te parece un gran cambio?
  • Te sale pelo. Un montón. Tienes que ir a depilarte, un montón. Las empresas de depilación láser crecen. Se mueve la economía. Todos crecemos. Incluso la de cojines del polígono, que ya tiene relleno… Va, lo dejo. Sorry.

En definitiva, cuando incluyes los propósitos en tu día a día, la cosa cambia mazo. Sobre todo, en marzo. De verdad que no en plan “mega zen”, Dios nos libre. Pero sí como una pequeña rutinilla de consciencia. ¿Sabes?

Cómo definir tus pequeños propósitos

Bueno, ahora que sabemos que tener propósitos es bueno, hablemos del cómo definirlos y cómo tenerlos claro. ¿Te parece?

Aquí, una vez más, he de decirte que yo me alejo un poco de lo típico, de pensar en grandes propósitos trascendentales que son tan lejanos que pierden su sentido. Quizás los tenga, no te digo que no, pero no es lo que busco.

Por ponerte un ejemplo, Víctor Martín nos habla en su libro Desata tu éxito (muy pero que muy recomendable) de una herramienta súper útil que es “La rueda de la vida”. Es ideal para encontrar tus propósitos a medio y largo plazo, pero si me lo permites, úsalo sólo si tienes un fuerte compromiso contigo y quieres que el impacto sea en todos los ámbitos de tu persona.

En este post, por el contrario, vamos a centrarnos en la realización, consecución y no procratisnación de tareas.

Aprendiendo a definir mini propósitos que me ayuden a evitar la procrastinación. - piopíalo    

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Pequeños consejos para definir tus mini-propósitos

  • Intenta evitar el dinero como propósito principal. Creo que sobra decir que el dinero está ahí, lo necesitamos, casi dirige la mayor parte de nuestra vida. Sin embargo, no puede ser nuestra principal motivación o propósito porque su funcionamiento, su definición, condena a la frustración: nunca hay suficiente. Así que si te levantas por la mañana pensando “hoy voy a ganar dinero” te estás condenando a una aburrida y frustrante rutina. El dinero es como respirar. ¿Me sigues?
  • Encuentra propósitos a medio/largo plazo. Pero no lo veas como un credo inquebrantable. Te bloquearás. En vez de pensar en qué te gustaría ser, en vez de idealizar tu futuro, busca el lado positivo de lo que estás haciendo. Piensa en hacia dónde te está llevando y lo bueno que puede aportarte a largo plazo. Por ejemplo, yo “me divierto investigando y creciendo mientras mantengo una conciliación real de lo personal y profesional. Y además gano dinero”. Para eso hago todo lo que hago.
  • Identifica los pequeños objetivos o mini logros. Cada cosa que haces tiene un impacto directo. Por ejemplo, cuando haces caquita quitas los desechos de tu cuerpo, te sientes mejor y dejas espacio para más. Jajaja. Vale, mal ejemplo. Eeeeem, tu me entiendes. ¿No? Cada cosa, cada post, cada llamada, cada tarea tiene un impacto directo, un mini logro que te acerca más hacia los citados en el punto anterior. Identifícalo siempre. Es más fácil de lo que parece y aquí empieza la clave de todo.
  • Busca siempre el enfoque positivo. “No es lo que dices, es cómo lo dices”. Anda que no habrás oído eso veces, ¿verdad? (Nota: si al leerlo has pensado en discusiones entonces tienes un enfoque negativo. ¿Por qué no has pensado en una conversación de enamorados? ¿Eh, cuchi cuchi?). Pues eso, busca siempre un enfoque positivo. No es lo mismo decir “hago esto para que no me despidan” que “hago esto porque así cumplo mejor con mi trabajo” o, mejor aún, “hago esto porque así consigo X para Y”. ¿Verdad que si? Cambia tu perspectiva de huir de consecuencias (me despidan) por conseguir logros (alcanzo X para Y).
  • Mantén la sinceridad para contigo. Sobre todo esto. No te engañes que con ello siempre vais a estar “mu alone” tú y tú. Así que, ¿para qué mentirte? Siempre sinceridad, ante todo. No te inventes propósitos idealistas e inalcanzables, no pintes un “yo” idealizado por la sociedad. Yo no estoy con mi peque porque ahora se lleve, es que de verdad disfruto de ese tiempo. Limpio en casa. Pero tampoco es que me guste demasiado.

Ojo, que sólo son unos pocos. De verdad que, si decides tomártelo en serio habrá mucho más, pero, de momento, sólo vamos por aquí.

¿Un ritual propósito-infaqué? Si quieres saberlo, ven a este post. Puntico pelotica. - piopíalo    

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El ritual propósito-infalible antes y después de cada tarea

Bueno, ahora que tenemos más o menos clara la definición y algunos consejitos teóricos, déjame que te cuente el ritual que sigo antes y después de cada tarea.

Antes es cuando anoto la tarea y también justo antes de realizarla. Después es justo cuando la termino.

Ritual para cuando agregas la tarea a tu gestor

  1. Define la tarea como una acción concreta. Es importante que la tarea sea una acción concreta y no un resultado o un concepto. Una tarea no puede ser “Landing de ventas”. Una tarea debería ser “Escribir el copy de la Landing de Ventas”.
  2. Identifica el beneficio directo de la tarea. Identifica cuál es el beneficio directo de la tarea, qué es lo que la tarea provoca y siempre con un enfoque positivo. Por ejemplo: “Acercarme al lanzamiento del curso X”. Terminar la tarea provoca un impacto directo. Si, pequeño, pero directo, sobre todo.
  3. Relaciónalo con tus objetivos generales. Ese pequeño logro directo tiene también un impacto directo en tus objetivos generales. Siempre lo tiene. Localiza con qué objetivo general está relacionado. Siguiendo con el ejemplo: “conseguir ingresos pasivos y obtener la libertad financiera”.
  4. Une las piezas en una tarea. Une las piezas cuando agregues la tarea a tu gestor. En mi caso, que sabes que uso (y adoro) Todoist, anoto la tarea como acción y añado un comentario con el resto de la frase. Siguiendo con el ejemplo, la tarea sería “Escribir el copy de la Landing de Ventas” y, como comentario de la tarea, añado “para acercarme al lanzamiento del curso X y así acercarme más aún a la generación de ingresos pasivos y la libertad financiera”.
  5. Pon fecha, my friend. Siempre ponle una fecha. Si no sabes cuándo la vas a poder realizar, ponle “la semana que viene” a ver si la próxima semana si sabes cuándo podrás hacerlo. No ponerle fecha significa que no lo vas a hacer. Una tarea con un claro propósito, te costará más retrasarla cada semana. ¡Ya verás!

¿Qué hacemos en el momento de realizar la tarea?

¿Seguimos con los rituales? Pues mira, cuando llega el momento de realizar la tarea, leo en voz alta tanto la acción como el comentario para tomar consciencia de que “voy a a hacer algo para conseguir algo”. ¿Me sigues?

P.ej: “Voy a escribir el copy de la Landing de Ventas para acercarme al lanzamiento del curso X y así ir generando ingresos pasivos que me den libertad financiera”.

Le pongo presente y me lo digo en voz alta. A veces se lo digo a Mazinger y Afrodita, que siempre están a mi lado, pero todos sabemos que es para mí.

Y, ¿sabes?, cuando termino hago lo mismo, pero ratificando el hecho. Y la sensación, ya verás cuando lo pruebes, es una pasada:

  1. Ej. “He escrito el copy de la Landing de Ventas, me he acercado al lanzamiento del curso X y a la generación de ingresos pasivos que me acercan a la libertad financiera”.

Y me tomo 5 minutos para celebrarlo, poner una lavadora, un lavavajillas, hacer unas pesicas con garrafas de agua… lo típico.

Me veo delante del espejo diciéndome por qué y para qué hago las cosas… ¡cuidado! - piopíalo    

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Mucha gente me ha pedido que hable más sobre cómo organizo mi vida, cómo he hackeado mi productividad personal y cómo uso Todoist en mi día a día.

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Un bonus de parte de Alejandro Caballero

Pues si, Alejandro Caballero, lector habitual de este blog (y gran persona), dejó un comentario que me gustó tanto que he querido incluir su texto como parte del post. Te dejo aquí su texto. ¡Gracias Alejandro!

Un problema que me acompañaba año tras año era la falta de foco a la hora de tachar objetivos y propósitos de mi lista.

Sentía que andaba en mil batallas pero ninguna me llevaba a aquello que me había propuesto hasta que, finalmente, perdía el interés.

La mejor estrategia que he llevado a cabo en 2017 es no afrontar los objetivos sólo. Busqué a un amigo y, entre ambos, definimos nuestras listas de objetivos y propósitos. Esto lo acompañamos con ejercicios de desarrollo personal a lo largo del año, revisiones trimestrales, mensuales y hasta semanales de nuestros objetivos (con planes de acción para las próximas semanas incluido). Incluso empezamos a crear una especie de base de datos de conocimientos que nos ayudaran a lograrlos.

Esto puedes llevarlo a cabo con una persona o en grupo, pero te aseguro que compartir aquello que quieres persigues con alguien es una experiencia increíble, no sólo porque es un catalizador para conseguir tus objetivos, sino por todo lo que puedes llegar a aprender por el camino.

Por otro lado, el otro gran aliado al compromiso que adquieres creando un grupo de mastermind son los hábitos y las rutinas. En los últimos meses, he tratado de convertir en hábitos todos los objetivos. Desde el deporte a la escritura diaria, pasando por las rutinas de mañana y la de noche.

Trata de hacer de todo objetivo un hábito, convirtiéndose el resultado simplemente en la línea de meta de una maratón. A veces ser constante en el día a día es duro, pero es una forma muy eficaz de mentalizarse y de no convertir tu lista en un papel olvidado en el cajón de tu escritorio.

Recuerda que la mejor forma de escribir un libro es sentándote día tras día frente al ordenador, de la misma forma que finalizar una maratón sólo se consigue entrenando día tras día, haga sol, llueva o nieve.

Mentalización y colaboración, estas dos palabras son las que han supuesto un cambio notable para mí a la hora de conseguir mis objetivos y propósitos. Porque al final, por muy complicados que no parezcan nuestros propósitos, en la gran mayoría de ocasiones es la mente la mayor barrera a la hora de lograrlos.

¡Ole tú Alejandro! 🙂

Conclusiones finales

Por otro lado, Jack Pearson está frente a su hijo Kevin en la habitación de un hospital. Kevin ha perdido mucho. Jack le entrega un colgante y le dice: “hace mucho tiempo yo también estaba muy perdido y esto me ayudó. Es el Diós del Propósito”…

Ains que poder tienen los propósitos. Ains que bonico que es. De verdad, si te suena a “happy power enterpreneur” tú sólo pruébalo, que verás qué impacto tiene.

Yo lo hago y, jo, lo noto. Te lo juro. Luego lo combino con repasos de cada logro al final de cada día y, si te soy sincero, noto como desconecto mejor, disfruto mejor del tiempo libre y tengo menos estrés. No, no me ha crecido el … (cómo mola esto de los puntos suspensivos) … ¡pelo! No, no es el cáliz de la vida eterna.

Esto, como cualquier otra cosa, es una pequeña técnica que te podrá (o no) aportar mejoras en tu día a día. No te lo prometo, pero, porfi porfi, pruébalo y me cuentas. ¿Vale?

Eso sí, antes de probarlo… ¿Qué te ha parecido el artículo? ¿Corto, verdad? Jajajaja. Anda que si. Venga, si te quedan energías, cuéntame si vas a probar, si tienes tus propios rituales, si te parece buena idea, si crees que me estoy volviendo algo potofurrochiflagísticarlemónico o qué… ¡Cuénta, cuénta!

¿Qué te ha parecido este artículo?

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Acerca del autor

Víctor Campuzano

Growth Hacker no soy, pero lo vivo. De mi blog no vivo, pero aquí si que soy como soy. Marketing Digital, Creatividad y Blogging con pasión y desenfado.

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18 comentarios

    • He estado a punto de rechazar el comentario … la primera vez en la historia de este blog … 😂😂😂

  • potofurrochiflagísticarlemónico

    Como hashtag tiene futuro, sobre la procrastinación. Lo primero que te diría es que ya cuesta escribirla sin equivocarse y superarla es complicado. Los trucos que comentas son útiles al igual que la famosa zapatilla voladora de tu madre sino recoges la habitación o el clásico “tenemos que” que algunos mandos suelen usar en sus discursos.

    Pero en modo clearasil, a mi me cuesta el tema de las tareas. El mirarlas cada día, el anotar… mi técnica es más general, veo dónde quiero llegar, los puntos intermedios -llamalos milestones si quieres- y cada mañana repaso lo que queda pendiente pero sin mirar los pequeños detalles.

    • Hola José!! Amigo mío!! .)

      Si tío, al final es encontrar el método que te ayude a producir a buen ritmo a la vez que sentirte cómodo. Yo no soy partidario de las inflexibles fórmulas mágicas, creo que cada uno tiene que encontrar su método.

      Pasé años probando fórmulas mágicas y me pasaba un poco como a ti, que nada funcionaba salvo “mi forma” así que dejé de sentirme frustrado y simplemente perfeccione “mi fórmula”. Y pa lante!!

      Ea, ahora me voy al instagram a ver tu súper recetas, que se me hace la boca agua … 🙂

  • Hola, Víctor!

    Jo, pues a mí me ha encantado el post! Me encanta leer sobre desarrollo personal, productividad, filosofía de vida y esas cosicas, así que este post me ha gustado muchísimo. Mola leerte sobre estos temas ^^

    La verdad es que voy a probar tu método, porque ando falta de motivación últimamente. Siempre me hago listas de cosas que hacer en papel, pero voy a intentar añadirle tus rituales del antes y el después para encontrarle más sentido a todo lo que hago.

    La duda que tengo es si seguir haciéndolo en papel o en Todoist como tú. Todoist parece super cómodo, pero es que el papel me gusta mucho y no quiero sobresaturarme de herramientas, que ya no sé ni cuántas cuentas de cuántas cosas tendré por Internet jajaj Ya veré qué decido…

    Como aportación a tu post, me gustaría también comentar que creo que hay una “técnica” que podría complementarse muy bien con tus rituales del antes y el después.

    Esta técnica es la siguiente: cuando decidimos no hacer algo, en lugar de decir lo típico de “ais, es que no he hecho X porque no tengo tiempo de nada!”, habría que decir “no he hecho X porque no es una prioridad para mí en este momento”.

    Ese planteamiento ayuda a dos cosas:

    1- Sentirnos menos estresados y sentir como más poder personal:

    No es lo mismo decirnos a nosotros mismos constantemente que no tenemos tiempo para hacer X, Y, Z…, que decirnos a nosotros mismos que decidimos no hacer X, Y, Z porque no es una prioridad en el momento presente.

    Es como que decir que no te da tiempo a hacer X es una postura más reactiva. Tú quieres hacer algo pero las circunstancias no te dejan. En cambio, decir que para ti X no es una prioridad en este momento y que por eso no lo haces, es una postura más activa. Tú eres quien no quiere hacer algo porque no es importante para ti en este momento.

    2- Identificar lo importante.

    Si por ejemplo llevas dos semanas pensando “ains, tengo que llamar a mi madre” y no la llamas porque lo vas dejando, tienes que decirte “no llamo a mi madre porque no es una prioridad para mí en este momento”. Zasca, a ver cómo te sienta. Ahí te planteas: “ostras, si para mí mi familia sí es importante y es una prioridad, ¿por qué no estoy llamando a mi madre? Debo llamarla porque SÍ es una prioridad”.

    En cambio otras cosas como “no he hecho X práctica porque para mí no es una prioridad en este momento”, no te remueve nada. Quizás es cierto que la práctica X se entrega más adelante y no tienes tanta prisa y, por tanto, en este momento, es tontería estresarse por ella.

    No sé, creo que esta técnica unida a tus rituales, puede ser un combo muy potente para ser más productivo y vivir más tranqui. Espero que a alguien le pueda ayudar 🙂

    • Y ahí es como un lector supera al autor del post. O al menos se pone a la altura.

      Esto es lo que yo llamo “Generosidad Extrema del Lector” (GEL para los amigos. Hidratante, suave y con buen olor). ¡Cagoento lo que me ha gustado tu comentario!

      Pos ya está, rutinas incluidas. ¡Te contaré cómo me va!

      Gracias de verdad Alicia, un gran comentario. ¡Como no recomendar que te sigan!

  • Hola Víctor

    Yo he acabado hace unos días un training de productividad y el proceso era algo parecido: objetivo –> proyecto –> tarea.

    Si esto lo unes con objetivos trimestrales y bloques de trabajo, sobra tiempo para todas esas cosas con las que antes llegaba con la lengua fuera. Para la gestión de tareas de tareas utilizo Trello.

    Un abrazo

    • Genial aporte #Jerby!!

      Muchas gracias tío. Yo también uso Trello con un cliente pero … apuffff … lo odio! Trello no me gusta nada. Me gusta Todoist, soy fan incondicional.

      Abrazos!

  • Hola Victor!

    Me resulta de gran ayuda este artículo a estas alturas del curso académico… aunque he de reconocer que lo he leído hasta el final porque me ha picado la curiosidad el hecho de que comenzara hablando sobre la serie TWD 😉 (no confirmo ni niego que sea verdad el spoiler).

    Un saludo!!

    • Jajajajaja. Gracias Vanesa!!

      Oye, pues sea por una cosa o por otra… ¡Gracias por leerlo hasta el final y por dejar el comentario! Que sepas que cada comentario, este pequeño esfuerzo por tu parte, significa mucho para mí.

      Cuando me dedico a responder comentarios (ojalá pudiese más) es como un baño de motivación y energía. ¡Gracias por tu parte!

      Y lo de confirmar … jejejeje. Soy un poco “fake sopiler” jiji

  • ¡Hola Víctor!

    ¿Cómo va todo? Ni que decir tiene que yo, que soy un obseso de los propósitos y de los objetivos, me ha encantado este post.

    A mí algo que me ha funcionado muy bien en este aspecto es involucrar a alguien más. Lo probé con los objetivos de año este 2017 y seguiré con el ritual cada año. Busqué a un amigo de toda la vida, le propuse definir objetivos en 7 áreas de nuestras vidas y almacenarlos en una carpeta de Google Drive, junto con toda la información que vayamos encontrando a lo largo del año. Además, cada vez que alguien se atascaba tenía al otro como motivación y, como mínimo, siempre hacíamos una reunión al mes para ver el estado de los objetivos, evaluar el mes, ver qué se ha cumplido y establecer una hoja de ruta para el próximo mes.

    Y la verdad es que los resultados de juntarse con alguien más son inmejorables. Tanto por la motivación, como por el compromiso que adquieres. Así que ahí dejo mi consejo, la verdad es que es algo que recomiendo a todo el mundo y yo volveré a repetir (quizás hasta haga un post de ello).

    También pienso que en esto de los objetivos es realmente fácil perder el foco. Prueba de ello la tienes, una vez más, en las miles y miles de personas que el 1 de enero prometen dejar de fumar e ir al gimnasio. Por ello siempre suelo dejar escritos mis objetivos en todos los lugares posibles, no perderlos de vista, que sean de las primeras cosas que miro al levantarme, al planificar el día, el mes o la semana.

    Pero, para la mí, lo más importante de todo es mentalizarse. Saber qué realmente quieres ese cambio en tu vida y no que lo quieres hacer porque “la sociedad y tu entorno te ha dicho lo mejor para ti”. Esto va muy relacionado para mí con el tema de los hábitos, que bajo mi punto de vista son la clave para cumplir tus propósitos. Si eres capaz de mentalizarte de que tienes que publicar un post pase lo que pase, de que tienes que salir a correr aunque haga muchísimo frío o que tienes que cuidar tu alimentación por mucho que te tiente la sección de dulce, lo tienes casi todo ganado. Muchas veces no conseguimos nuestros objetivos por la falta de ilusión, sino por la barrera mental que nos ponemos en las pequeñas acciones del día a día que nos hacen mejorar.

    Como ves, me gusta demasiado este tema Víctor, pero paro ya que me enrollo más que una persiana. ¡Un abrazo crack!

    • Jajajaja. Que grande eres Alex, como me ha gustado este comentario.

      Estoy totalmente de acuerdo contigo, es como un grupo Mastermind motivacional. ¡Genial idea!

      Oye, que digo yo que si me redactas un par de párrafos con esa idea (que no sea igual que el comentario) lo incluyo junto con el post, en una sección de “aportaciones de cracks” y también pongo el comentario de Alicia. ¿Qué me dices?

      Saludos!

      • ¡Trato hecho Víctor!

        Por mi encantado de aportar mi granito de arena. Mañana me siento un rato y te preparo un párrafo con lo que te he comentado.

        ¡Un abrazo!

  • Hola Víctor,

    Pues fíjate que yo sigo más o menos la rutina de apuntar tareas que has escrito en este post, pero a falta de un detallito: no pongo el beneficio directo de esa tarea. Me ha parecido un grandísimo consejo que te hace no olvidar los objetivos “grandes” que persigues y que parecen tan lejanos si no los subdividimos en pequeñas tareas.

    Buen post! Te lo comparto. Un abrazo!

    • Toma ya !! Pues muchas gracias Jose Antonio!

      Todo un honor para mi que compartas el post y que compartas también rutinas conmigo…

      Fuerte abrazo! 🙂

  • No se por qué no había llegado antes a este post… Gracias Víctor, lo sentí como un “para, tranqui que todos podemos estar en un momento medio desordenado en nuestra mente, solo detente, respira y sigue”. Sí, creo que fue un muy buen respiro. También creo que es uno mismo el que hace que sus rutinas sean monótonas. Me lo anoto y le pongo estrellita para guardarlo en mis favoritos 🙂

    • Wow muchas gracias Alicia!!

      Me llena de ilusión saber que ayudo a gente y que alguien se ha sentido identificada con mi propuesta. Que dejes el comentario es un detallazo.

      Muchas gracias y ánimos con tus proyectos! 🙂

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Víctor Campuzano

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